Cuando hablamos de aprender un idioma, el dicho «entre más joven, mejor» tiene mucho de verdad. La edad juega un papel fundamental en la capacidad de absorber nuevas lenguas, y es algo que ustedes como padres pueden aprovechar para abrirle a sus hijos las puertas a un futuro con mejores oportunidades. Pero, ¿por qué es tan importante aprender idiomas desde temprana edad?

El cerebro de los niños es una esponja lingüística
Durante los primeros años de vida, el cerebro humano tiene una plasticidad extraordinaria, lo que significa que está más abierto a aprender y adaptarse. Este es el momento ideal para introducir un nuevo idioma, ya que los niños pueden absorber vocabulario, estructuras gramaticales y acentos de forma natural y sin esfuerzo consciente.
Dato interesante: Los niños pequeños no solo aprenden a hablar; también desarrollan las bases de la pronunciación nativa, algo que es mucho más difícil de lograr en la adultez.

El período crítico
Los investigadores señalan que existe un «período crítico» para aprender idiomas, que comienza en la infancia y se extiende hasta la adolescencia temprana (más o menos hacia los 12/13 años). Durante este tiempo, el cerebro procesa los idiomas de una manera que disminuye significativamente después de cierta edad.
¿Qué implica esto? Aunque es posible aprender un idioma a cualquier edad, quienes lo hacen temprano tienden a tener una fluidez y pronunciación más natural.

¿Y si es muy tarde para mi hijo/a?
Nunca es tarde para aprender un idioma. Si tus hijos no comenzaron desde muy pequeños, aún pueden beneficiarse enormemente del aprendizaje. La clave es mantener un enfoque positivo, hacerlo divertido y asegurarse de que el idioma forme parte de su vida cotidiana.
No esperes el «momento perfecto»; cualquier momento es bueno para empezar.

Algunos consejos adicionales:
- Si no dominas ese idioma en su totalidad, puedes introducirlo a través de juegos, canciones y cuentos.
- Inscribe a tus hijos en clases interactivas, grupos de aprendizaje o experiencias de inmersión lingüística.
- Crea oportunidades para que practiquen los idiomas de manera natural, como hablar con amigos o familiares.
- Usa métodos lúdicos que mantengan a los niños interesados y motivados.
- La consistencia es clave para que el aprendizaje sea efectivo.
Recuerda, el regalo de un segundo idioma es algo que tus hijos agradecerán toda su vida. Aprovecha la edad que tienen ahora y apóyalos en este emocionante camino. ¡El momento de empezar es hoy!

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